Oír y obedecer

Oír y obedecer

Por universal.org.ec

“Yo soy el Señor tu Dios, Que te hice subir de la tierra de Egipto; Abre tu boca, y yo la llenaré.”
Salmos 81:10

En este pasaje bíblico Dios le recuerda a su pueblo que Él los sacó de la esclavitud de Egipto y los llevó rumbo a una nueva vida, pero en el camino, ellos abrían su boca para murmurar contra Él. Infelizmente, es los días de hoy ha sucedido lo mismo, la boca de muchos está llena de palabras contrarias a la fe, incluso, hay quienes abren su boca para acusar a Dios, responsabilizándolo de todo lo malo que está sucediendo, otros abren su boca para condenar al gobierno y a todos los que de alguna manera creen, tiene la culpa del caos que el mundo enfrenta en la actualidad, o sea, tienen la boca llena de condenación, reclamos, lamentaciones y murmuraciones.

Sin embargo, Dios quiere llenar su boca de Sus maravillas, de palabras de vida, que usted al abrir su boca pueda contar los testimonios de Su grandeza y de Su poder, para que de esa manera pueda transmitir paz y fe. Él no quiere que su boca esté llena de palabras negativas, de tipo: no voy a lograrlo, no puedo, la situación está muy difícil, es un infierno lo que estamos viviendo, en fin, Él no quiere que usted se la pase reclamando y murmurando por todo, como aquellas personas, que si hace frío reclaman, si hace calor reclaman, para ellas nunca está bien, aún que el viento sople a su favor, encontrará un pequeño detalle para reclamar.

El pesimismo y la negatividad se han apoderado de muchas personas, le pregunto, ¿Qué logrará vencer con esa actitud?

Por otro lado, la Palabra de Dios transmite fe y certeza, una convicción tal, que al depositar en ella su confianza, vencerá todas sus dificultades, pues esta Palabra enseña que lo que es imposible para el hombre es posible para Dios.

El pronostico de lo que va a suceder con la economía mundial es negativo, pero la Palabra de Dios enseña que feliz es la nación cuyo Dios es el Señor, es decir, que si una nación, se rinde a Dios, Él se encargará de guardar y prosperar aquella nación, porque sólo Él tiene ese poder.

“Pero mi pueblo no oyó mi voz, E Israel no me quiso a mí.” Salmos 81:11
Aquellos que un día sufrieron un rechazo, por un amor no correspondido o por no haber sido obedecido de quien esperaba obediencia, sabe perfectamente como se siente, lo que duele y decepciona, ese mismo dolor es el que siente Dios cuando es ignorado o rechazado por su pueblo, incluso, hemos escuchado a muchas personas ponerle condiciones a Dios, de tipo, “si Tú me das esto, yo te doy aquello”, vemos en esto, que las personas asumen o no su relación con Dios dependiendo de lo que reciban, cuando en realidad, Dios debería estar en primer lugar y sobre todas las cosas, siendo amado no por lo que da, si no por lo que es y siendo priorizado más que la propia vida.
La relación con Dios se basa en oír Su Palabra y obedecerla, pero esto es justamente lo que el pueblo de Israel no hizo y muchos no quieren hacer en los días de hoy, siendo que esta Palabra es la que guía, fortalece y produce paz.

“!!Oh, si me hubiera oído mi pueblo, Si en mis caminos hubiera andado Israel! En un momento habría yo derribado a sus enemigos, Y vuelto mi mano contra sus adversarios. Los que aborrecen al Señor se le habrían sometido, Y el tiempo de ellos sería para siempre. Les sustentaría Dios con lo mejor del trigo, Y con miel de la peña les saciaría.” Salmos 81:13-16

Lo único que Dios quiere es ser oído y obedecido, eso es suficiente para en un momento, derrotar a sus enemigos y no sólo eso, sino, además, darle una vida abundante en todos los sentidos.

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