Nada está perdido: ¡sí hay cura para el vicio!

Nada está perdido: ¡sí hay cura para el vicio!

Por Departamento Web

Ante la desesperación de tener un familiar o un conocido envuelto en algún tipo de adicción, hay quienes recurren a un sinfín de métodos o lugares que prometen la cura del adicto, pero no obtienen resultados. Conforme los días pasan, la angustia se vuelve mayor, aún más cuando el consumo de la sustancia o práctica de la manía pareciera tomar fuerza.

Pero ¿realmente todo está perdido? Por muy difícil que sea la situación, hay una solución cuando se echa mano de la fe, pues de acuerdo con las Sagradas Escrituras, es una herramienta infalible. ¿Por qué no recurrir a esta alternativa? Si ya te diste cuenta que luchar con las pocas fuerzas que te quedan ya no es suficiente, tal vez es el momento que de darle una oportunidad al Señor Jesús para cambiar ese panorama de tristeza. El propósito de fe en la Cura de los Vicios fue creado con la finalidad de luchar de una manera inteligente en contra de las adicciones que te han arrebatado tantos años de felicidad.

Participe este domingo a las 15H, en la oportunidad, reciba el elemento para combatir los vicios.

“Como vía de escape, me embriagaba; después, comencé a drogarme”

“Me volví depresiva a partir del momento que mis relaciones amorosas se volvieron problemáticas: me alejé de mi familia, amigos y, como vía de escape, me embriagaba. No obstante, con el tiempo los vicios fueron aumentando al punto de consumir drogas, esto provocó que mi tristeza aumentara cada vez más. Yo me dedico a la publicidad y tenía mi propia empresa, la cual descuidé y quebró.

Este hecho fue el momento más decepcionante de mi vida, aquí me di cuenta de que era un verdadero fracaso. ¡Incluso mi salud no era buena! Encontrar la paz y tener un recomienzo era algo imposible de sucederme; sin embargo, cuando mi madre me dijo que eso y más podía encontrar en Dios, me interesé en buscarlo —cosa que hice en la Universal, cuando me di la oportunidad de aceptar la invitación que ella me hizo.

No lo dudé, simplemente me lancé en los brazos del Señor Jesús y obedecí Su Palabra. Al poco tiempo, mi fe sería probada: llegó la Hoguera Santa. Sacrifiqué, pero tal sacrificio fue nada comparado con lo que Dios, progresivamente, me dio. Primero, sanó las heridas que me habían dejado tantas desilusiones amorosas y así, tiempo después, Él me permitió conocer al que ahora es esposo, quien me ama.

De los vicios no queda rastro, ya no necesito alcoholizarme o ingerir alguna otra sustancia para sentirme bien o para ser feliz, pues tengo a Dios conmigo y Él me dio razones para vivir, ¡ya no me siento triste! Además, me bendijo económicamente, pues fui prosperando al punto de tener un lindo hogar, autos, entre otros bienes materiales”, Rocío Pérez.

“La Universal aclara que todos los conceptos emitidos en este periódico, así como la programación de radio y de televisión, son cuestiones de fe, en modo alguno deben ser interpretados como elementos con atribuciones terapéuticas, en demérito de la medicina, ni de quienes la practican. NO DEJES DE CONSULTAR A TU MÉDICO”.

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