La libertad que el mundo busca

La libertad que el mundo busca

Por universal.org.ec

En los últimos años, hemos sido testigos de cómo las personas se han alejado de los principios y leyes que Dios estableció para la familia: «… No cometerás adulterio… No codiciarás la casa de tu prójimo, no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo». Éxodo 20: 14,17. 

Leyes que deberían ser seguidas para obtener la bendición que proviene de lo alto, sino, ¿para qué sirven las leyes? Si no hubieran beneficios para las personas que obedecen entonces todos tendríamos la libertad para hacer lo que a uno le plazca. 

El mundo dice: “Qué ser el es cosa de locos y del pasado”. “Ser virgen es una pérdida de tiempo, sólo se vive una vez y hay que disfrutarla sin límites”. “Casarse para qué si tarde o temprano te traicionan”. “Es mejor estar soltero que mal acompañado”. “Casarse es vivir en una prisión” y un sinfín de cosas que cada día se añaden.

Es una triste realidad, pero este es el mundo en que vivimos. Un mundo que poco a poco está buscando agradar a sus deseos carnales, que honrar y valorar su cuerpo como el Templo del Espíritu de Dios. El mundo quiere libertad, pero exige respeto. Esta es una contradicción, ¡verdad! Por esta razón, las cifras de divorcios, separaciones, personas solteras crecen cada vez más porque ellas en realidad no saben lo que es el amor. 

Por esta razón, todos los jueves en la Iglesia Universal, se realizan oraciones y orientaciones en favor de la vida sentimental. Por eso usted es nuestro invitado especial en este día.

UNA INFIDELIDAD ME LLEVO A CAER EN DEPRESIÓN Y HA TENER PENSAMIENTOS DE SUICIDIO

Antes de llegar a la Iglesia Universal, mi vida sentimental estaba destruida por causa de una infidelidad; mi ex pareja me abandonó para irse con su amante. Nunca pensé que esto me iba a suceder. Esto provocó que cayera en depresión, que surgieran deseos de suicidio y que me llenara de odio y coraje. 

No sabía qué más hacer, una maldición estaba en mis generaciones pasadas, ya que mi abuelo abandonó a mi abuela y mi padre abandonó a mi madre. 

En búsqueda de ayuda llegué a visitar a brujos para poder solucionar todos estos problemas que estaba teniendo, pero todo empeoró más en mi vida. 

Cuando llegué a la iglesia, aprendí a usar mi fe y mi vida dio un giro de 180 grados. De esta manera fue como logré perdonar a mi ex pareja. El tiempo pasó y perseverando en la fe logré encontrar a un hombre temeroso a Dios, que me ama y me respeta. Mi vida ahora es diferente y bendecida porque ambos tenemos las mismas perspectivas de vida.

•• Karina Baño

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