La Fe y las Obras

La Fe y las Obras

Por universal.org.ec

“Hermanos míos, ¿de qué aprovechará si alguno dice que tiene fe, y no tiene obras? ¿Podrá la fe salvarle? Y si un hermano o una hermana están desnudos, y tienen necesidad del mantenimiento de cada día, y alguno de vosotros les dice: Id en paz, calentaos y saciaos, pero no les dais las cosas que son necesarias para el cuerpo, ¿de qué aprovecha? Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma. Pero alguno dirá: Tú tienes fe, y yo tengo obras. Muéstrame tu fe sin tus obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras.” Santiago 2: 14- 17

Todo dicen tener fe independientemente de la religión que profesan, sin embargo, la fe siempre debe estar acompañada de las obras, es decir, la fe no deja que la persona se quede de brazos cruzados esperando que las cosas acontezcan como por arte de magia, ya que de esa manera nada sucederá, pues la fe verdadera es practica y tiene obras.

Cuando la fe es manifestada con obras, trae alegrías y victorias, porque la fe le lleva a prácticas que traen resultados positivos para su vida.

“Tú crees que Dios es uno; bien haces. También los demonios creen, y tiemblan.” Santiago 2: 19

 Vea que no es difícil que alguien crea, pues incluso los demonios tienen fe para creer en Dios, pero ellos no tienen fe para obedecer a Dios.

Muchas personas anhelan recibir el Espíritu Santo, algunas tienen poco tiempo en la Iglesia y otras muchos años, la cuestión es que, sin importar el tiempo, el Espíritu Santo se recibe por la fe, es decir, la persona practica la fe en relación a este asunto, ella pasa a tener obras: de renunciar al pecado, de levantarse de madrugada a orar, de apartarse de aquello que desagrada a Dios, eso es colocar la fe en obras, y esas actitudes, entre otras cosa, llamará la atención de Dios, Quien se apresurará para bendecirle con su Santo Espíritu.

“¿Mas quieres saber, hombre vano, que la fe sin obras es muerta? ¿No fue justificado por las obras Abraham nuestro padre, cuando ofreció a su hijo Isaac sobre el altar? ¿No ves que la fe actuó juntamente con sus obras, y que la fe se perfeccionó por las obras? Y se cumplió la Escritura que dice: Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia, y fue llamado amigo de Dios.” Santiago 2: 20-23

Abraham es un vivo ejemplo de una fe genuina, pues él fue llamado amigo de Dios. Él no tuvo miedo de poner la fe por obra cuando Dios le pidió su único hijo, no tuvo miedo de coger a Isaac y llevarlo hasta lo alto de un monte, atarlo, colocarlo sobre la leña en el altar, agarrar el cuchillo dispuesto a degollarlo, hasta el momento en que Dios le dijo que no lo hiciera, porque sus obras habían probado su fe y fidelidad a Dios.

En otras palabras, Abraham mostró con obras que amaba a Dios, incluso por encima de su propio hijo, por eso, él siempre fue y será recordado como padre de una gran nación y padre de la fe.

“Vosotros veis, pues, que el hombre es justificado por las obras, y no solamente por la fe.” Santiago 2: 24

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