¿Existe la edad adecuada para casarse?

¿Existe la edad adecuada para casarse?

Por universal.org.ec

El matrimonio es por supuesto, un momento verdaderamente maravilloso para todos aquellos que eligen casarse…

Dado que se trata de celebrar una unión con amigos y familiares, todos juntos disfrutando de su amor y aunque muchas parejas que tienen en mente la idea de casarse lo hacen a una edad que suele estar entre los 25 y 35 años. Es cuestión de gustos y también de respetar la decisión de cada persona y de cada pareja. Hoy en día no todos aquellos que tienen una relación estable terminan casándose, por lo que no tendrán que preocuparse por la edad en la que tal vez el matrimonio está más indicado, algo que sin embargo debería importar a aquellos que deseen darse el “sí, acepto”. Pero, ¿cuál es la edad adecuada para casarse? Según la ciencia, la edad idónea para casarse y tener un matrimonio largo y duradero, sería a los 26 años. La razón, según algunos estudios, radicaría en el hecho de que, a los 26 años, ya conoce la vida y las personas que lo rodean; estaría, por lo tanto, dispuesto a dar el paso. En resumen, si ha cumplido o superado los 32 años, quizás sea oportuno repensar sus planes para el futuro. Sin embargo, afortunadamente, nadie lo obliga a vivir su vida siguiendo las instrucciones de lo que dice la ciencia y en definitiva dependerá sólo de su decisión y como no, la de su pareja.

“YO NO CREÍA EN EL AMOR”

(…) Crecí en una familia disfuncional por lo que nació en mí el miedo de amar y dejarme amar.

Era una mujer muy insegura en lo que respecta a lo sentimental. Crecí en una familia disfuncional, por lo que nació en mí, el miedo de amar y dejarme amar. 

Vi a mi madre sufrir por la traición y constante agresión de mi padre. Además, tuve que aprender a lidiar con el abandono de él, que decidió dejarnos para vivir su vida. 

En mi adolescencia me involucré con algunos chicos; no quería nada serio con ellos porque realmente no creía en el amor. 

En el intento por llenar el vacío emocional, comencé a asistir a muchas fiestas, beber y consumir drogas para llenar el vacío que sentía. 

Un día una amiga me invitó a la Iglesia Universal, me gustó mucho lo que escuché y comencé a asistir. Tiempo después me orientaron para participar en la Terapia del Amor y, aunque estaba llena de prejuicios, acepté. 

Fue aquí, donde entendí que era posible ser feliz y tener una familia si cuidaba mi interior y tomaba las decisiones correctas. 

Después de un año, conocí a mi esposo, nos casamos en la Celebración de Matrimonios, pues la bendición del Altar era lo que más queríamos.

•• Lenira Almeida, junto a su esposo

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