Cristo y la Iglesia, un modelo para el hogar.

Cristo y la Iglesia, un modelo para el hogar.

Por universal.org.ec

El esposo es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador (…) las casadas deben honrar a sus esposos en todo” (Efesios 5:22-24)

El hecho de que el hombre sea cabeza y la mujer represente el cuerpo no quiere decir que ella sea menos, ambos son importantes. ¿Usted ya vio andar por las calles, una cabeza sin cuerpo? o ¿Un cuerpo sin cabeza? Eso no es posible.

“Esposos, amen a sus esposas, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla. Él la purificó en el lavamiento del agua por la palabra, a fin de presentársela a sí mismo como una iglesia gloriosa, santa e intachable, sin mancha ni arruga ni nada semejante” (Efesios 5:25-27)

Debemos honrar nuestra palabra, en el pasado, bastaba empeñar la palabra, un apretón de manos y el negocio ya estaba hecho. Hoy muchos no dan valor a su palabra, sin saber que es lo más valioso que tienen. Si usted dio su palabra de ser fiel, delante de Dios y su, hónrela.

Así también los esposos deben amar a sus esposas como a su propio cuerpo. El que ama a su esposa, se ama a sí mismo. Nadie ha odiado jamás a su propio cuerpo, sino que lo sustenta y lo cuida, como lo hace Cristo con la iglesia, porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos. (Efesios 5:28-30)

¿Usted sería capaz de herir su propio cuerpo? Claro que no, entonces, así como se cuida, cuide de sus seres queridos. Así como le gustaría que le traten, trate a los demás. 

“A raíz de una infidelidad mi primer matrimonio se destruyó”

La señora Margarita, estaba atravesando problemas en su vida sentimental hasta que conoció las charlas de la Terapia del Amor. “Mi vida era un desorden, todo empezó después de una infidelidad, a raíz de eso empecé a sufrír con depresión, sentía tristeza en mi interior, la cual no salía con nada. Por más que busqué en el alcohol la salida no logré encontrarla, también me convertí en una persona agresiva y con baja autoestima.

Pero ví una esperanza para cambiar de vida cuando escuché hablar sobre la Terapia del Amor y, como no tenía nada que perder, decidí ir; gracias a Dios en las charlas aprendí el verdadero significado del amor, comprendí que primero debía cambiar yo y, por consecuencia lo demás iba a cambiar. Fue así que luché, vencí la depresión y mi carácter cambió.

Dios me bendijo de tal manera que colocó en mi vida a un hombre que me ama y me respeta, con quien me casé, gracias a Dios nuestro matrimonio es una bendición”.

Participe Terapia del amor una reunión para resolver el prevenir dificultades en el área sentimental JUEVES 7h, 10h, 12h, 15h, 19H
AV. DE LAS AMÉRICA 305

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