Con su imaginación puede determinar su victoria o fracaso

Con su imaginación puede determinar su victoria o fracaso

Por universal.org.ec

Existe una frase popular que afirma: “para quien no sabe a dónde quiere llegar, cualquier lugar sirve”. Financieramente hablando, esta se ve en la vida de las personas que no tienen objetivos establecidos, no planean, no definen metas y por eso, no hacen nada o hacen cualquier cosa que no trae resultados. Quieren ser empresarios, por ejemplo, pero no definen el sector o no visualizan cómo llegar a donde quieren.

Imaginación sin fe es un sueño con un plazo de validez. Y una fe sin visión hace que la persona camine en círculos, pues ella no sabe a dónde quiere llegar, así que la fe no puede hacer nada por ella. Antes de que mi cuerpo llegue a cualquier lugar, mi visión (pensamiento) llegó allá primero, y eso sirve para cualquier objetivo: casarse, adelgazar, incluso prosperar.

Entienda que el éxito empieza dentro de usted. Antes de ser millonaria, la persona debe mirarse a sí misma, imaginarse y actuar como empresaria, aunque aún sea empleada. El propio Altísimo enseña esa lección:

“El Señor de los Ejércitos juró diciendo: Ciertamente se hará de la manera que lo he pensado, y será confirmado como lo he determinado.” Isaías 14:24.

Todos tienen un talento, un don otorgado por Dios, pero no sirve tener todas las herramientas y recursos y quedarse atrapado en sus limitaciones. Es su visión la que dice a dónde llegará, si se imagina, se ve grande, puede tener certeza de que Dios creará el entorno para que eso suceda.

¿Cómo quiere estar de aquí a uno, dos o cinco años? Mírese en el futuro, establezca metas y un plan.

¿Quiere saber más sobre este y otros temas?

Participe en la Nación de Vencedores que se realiza todos los lunes en el Templo de la Fe, Av. de Las Américas 305 norte de Guayaquil. Los horarios son 7H, 10H, 12H, 15H y especialmente 19H

“Dependía de la silla de ruedas para poder movilizarme”

La señora Bella se encontraba pasando por un severo problema de salud ya que derrepente dejó de caminar y tuvo que depender de una silla de rueda para poder movilizarse.

“Me encontraba muy mal, inesperadamente empecé a perder la movilidad de las piernas al punto en el cual dependía de una silla de ruedas para poder movilizarme, dentro de casa también no podía dar ni un paso, mucho menos realizar los quehaceres del hogar con normalidad.

Vine a participar de la Reunión de Sanidad, el pastor realizó una oración por mi y el milagro aconteció.

Pude levantarme de la silla y empecé a caminar, gracias a Dios me siento muy bien”, concluye

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