Amistad entre el hombre y la mujer

Amistad entre el hombre y la mujer

Por Departamento Web

“Yo nunca traicionaré a mi esposo(a)”, es muy común que las personas que se creen fuertes cometan el error de decirlo, ya que, en realidad, no se conocen.

Con respecto a eso, la Biblia dice que nos debemos apartar de la apariencia del mal. ¿Te has preguntado por qué? Porque precisamente nuestra naturaleza se inclina de manera natural hacia el mal. Por eso no podemos asegurar que nunca haremos algo, sobre todo si no hemos enfrentado de verdad esa situación. Y, lamentablemente, muchos terminan haciéndolo si la circunstancia es propicia.

Esto sucede mucho con las amistades entre un hombre y una mujer, y se refleja en las redes sociales, por ejemplo: el ex le envió una solicitud de amistad en Facebook y empiezan a conversar… ¿Cuál es el argumento para defenderse? “Solo estamos platicando en internet, no pasa nada”. Pero, ahí empieza a desarrollarse algo.

Otro caso, sobre todo si está casada o comprometida, puede ocurrir cuando un hombre comenta una de sus fotografías, la halaga y dice cuán linda es. Dependiendo de la situación en la que se encuentre, empieza a comparar: “Mi novio/esposo nunca hace eso, aquel hombre sí”. Y nuevamente sube otra foto para ver si aquel hombre vuelve a comentar. ¡Vea cómo es el pecado! ¡Una trampa total! Usted se va adentrando a esa telaraña y termina enredada. Ahí es cuando tiene que decidir: o bloquea a esa persona, o deja que continúe suavizando su ego hasta que la situación salga de control…

Una no cae inmediatamente en pecado, como ya dije, empieza siendo pequeñito, con un pensamiento o una actitud, desde un simple abrazo hasta conversar mucho tiempo con el sexo opuesto por medio de WhatsApp.

Aunque el proceso tarde años, nosotras tenemos que ver hacia adelante. Puede que haya algo que aparentemente no es pecado, ni traición, pero mañana puede serlo; usted no sabe si tiene la condición para resistir eso hasta el fin. Quizá piensa que usted es fuerte, pero puede haber un día en el que no lo estará… Ese es el peligro.

Con esto quiero llegar al tema de la amistad con el sexo opuesto. Usted debe entender que la amistad entre un hombre y una mujer no existe. Porque, en el lapso de esa amistad hay coqueteo, elogios y, al final, uno termina enamorándose del otro. Y hay quienes permiten esto porque en lo más profundo de su ser (aunque no lo noten), les gusta sentirse deseadas por alguien.

“Ah, solo es un amigo del trabajo, ¿cuál es el problema? Ni siquiera es de mi tipo”. Muchas de las que dijeron eso terminaron cayendo porque fueron alimentando el deseo: se preguntan qué pasaría si estuvieran con aquel “amigo”, sueñan con él, le envían mensajes por WhatsApp, le toma la mano y, de repente, ¡se besan!

¡Listo! Ya cayó.

Puedo decirlo porque a mí me pasó. Yo intenté tener amigos hombres. Sin embargo, les terminé gustando a dos de ellos. A partir de ese momento me di cuenta de que la amistad con el sexo opuesto no existe.

Algunas pueden pensar que esto es muy radical. Pero, dirigiéndome a usted, que está casada o comprometida, ¿le gustaría ver a su esposo o prometido saliendo con sus amigas?

“Pero yo estoy casada, y mi amigo, también”. Aun así, guarde distancia. Porque de todos modos no dejan de ser dos personas, un hombre y una mujer, ambos son del sexo opuesto… ¡y el nombre lo dice! Son opuestos, los opuestos se atraen. La amistad sí ocasiona atracción.

Le guste o no, lo acepte o no, todo esto es la realidad. ¿Quiere arriesgarse?

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