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Usted debe aprender a decir “no”

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¿Usted ya aceptó una invitación para salir cuando, en realidad, no quería salir? ¿Aceptó algo solo para agradar a alguien? Decir “sí” a todo y a todos puede ser muy perjudicial. ¿Por qué muchas personas tienen miedo de decir “no”?

Según la analista Fabiana Nascimento Paula Marquez, de 42 años, eso sucede porque la persona tiene miedo de desagradar, decepcionar o hasta de ser reprobada. Fabiana era la mujer del “sí”: hacía todo lo que pedían. “Mi madre y mis abuelos me enseñaron que yo debería ser solícita. Entonces, desde pequeña, yo tenía recelo de decir “no” y ser considerada maleducada por eso”, dice.

Con miedo de perder amistades, la analista se perjudicó. “Era muy estudiosa y no estaba de acuerdo en copiarme en las pruebas. Cuando estaba en 5° grado, acepté pasar una respuesta de una pregunta de la prueba, porque tuve miedo de perder la amistad de la persona. A causa de eso, fui advertida y mi madre me dio una paliza al llegar a casa”, cuenta.

La psicóloga Thamara Bensi explica que esa dificultad de imponer límites solo genera perjuicios, “si la persona actúa de esa manera desde la infancia, tiende a ser así también en la vida adulta”, resalta.

Eso sucedió con Fabiana. Los años pasaron y ella continuó diciendo “sí”, por temor de ser catalogada como molesta o inflexible.

“Hubo un día en el que yo estaba muy retrasada con una planilla que tenía que entregar en aquella tarde y mi jefe me pidió hacer otra serie de cosas más. No logré decirle que “no”. ¿El resultado? Trabajé toda la madrugada”, recuerda.

En la relación con su hija sucedía lo mismo. “Si ella me pedía una prenda de vestir, yo le decía que no podía comprarla, porque no tenía dinero en ese momento, pero ella me reclamaba y yo terminaba cediendo”, argumenta.

¿Aceptar o no?

Por causa de ese desequilibrio, Fabiana engordó 30 kilos y perdió el autoestima. Ella se dio cuenta que era necesario cambiar cuando terminó el matrimonio de diez años para invertir en otra relación. “Yo viví cuatro años con otra persona, porque no supe decir “no”. Después, mi marido y yo volvimos. Aprendí a no aceptar cualquier invitación”, destaca.

Para aprender a tener autoconfianza, la analista buscó ayuda. “Le pedí dirección a Dios para lograr la transformación de verdad. Aprendí a amarme más y a reflexionar sobre todo lo que pasé en la vida. Entendí que el hecho de que yo decía “sí” a todo el mundo me perjudicó”, completa.

Hoy ella sabe rechazar invitaciones, da su opinión cuando no está de acuerdo con algo y establece límites. “Mi hija, recientemente, me pidió un celular nuevo y, como no tenía dinero en aquel momento, logré decirle “no puedo comprarte otro ahora”. Me dolió en el momento, pero logré decir “no””, revela.

Referencia

La especialista Thamara Bensi aclara que las personas que no se imponen tienen dificultades para desarrollar relaciones saludables, ya sean amistades, relaciones sentimentales o profesionales. “Ellas son vulnerables y se ponen en riesgo la mayoría de las veces. Por ejemplo: consumen drogas o alcohol para no sentirse diferente de los demás o van a lugares que no frecuentarían solas”, afirma.

Para Thamara, la persona que se sabe imponer siempre es reconocida por eso. “Cuando usted aprende a respetarse en primer lugar, automáticamente no acepta la falta de respeto del prójimo. Vivimos en un mundo donde las personas son influenciadas. Quien tiene autenticidad, amor propio, equilibrio emocional y autoestima se destaca”, concluye.

Hay que romper el tabú de que la persona buena es aquella que dice “sí” a todo. En la realidad, quien acepta todo demuestra una personalidad insegura y dependiente.

Decir “no” puede ser liberador. Por lo tanto, reflexione sobre las acciones y actitudes que ha aceptado. Y a partir de hoy diga “no” a los miedos, a los traumas, a las malas influencias y a lo que lo hace retroceder. Diga “sí” a sí mismo.

Las ventajas de decir “no”

– Usted no estará sobrecargado(a) y podrá realizar las actividades con más tiempo y calidad.

– Las situaciones serán menos angustiantes.

– Usted será una persona más coherente con sus valores.

– Las personas a su alrededor notarán su autoconfianza.

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