Obispo Macedo

Una historia de amor eterno

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¿Por qué tamaño amor?

¿Por qué tamaña pasión?

¡Promesas y más promesas!

¡Juramentos de amor!

¡Una fidelidad inmutable!

El Altísimo suspira, Él desea, Él sueña con la transformación de seres infieles y rebeldes en Su amada nación, Jacobs que serán Israel.

Aún te edificaré, y serás edificada, oh virgen de Israel; todavía serás adornada con tus panderos, y saldrás en alegres danzas.

Jeremías 31:4

Es realmente admirable ver Al Altísimo desear limpiar lo que Él no ensució, edificar lo que Él no destruyó y ver felices a aquellos que tanto Lo aborrecieron. Cada vez que meditamos en la Palabra de Dios, tenemos la oportunidad de visualizar Su carácter, Su manera de ser y de actuar frente a diversas situaciones. Es como si fuésemos construyendo Su persona, casi como un holograma delante de nuestros ojos.

Cuando medité en Jeremías 31, confieso que me emocioné, vinieron lágrimas a mis ojos, porque pude imaginar y visualizar a Dios como persona, a alguien que sufre de amor, a alguien que fue traicionado y abandonado, y, en algunos casos, olvidado, pero incluso así es capaz de desear con tanta intensidad el regreso de quien Lo traicionó, y planificar todo un escenario de alegría y estabilidad para quien tanto Lo desconsideró varias veces, y todo eso sin ningún resentimiento.

¿Usted logra imaginar a una persona así?

¡Concéntrese y lo logrará!

El Señor Se manifestó a mí hace ya mucho tiempo, diciendo: Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué Mi misericordia. Jeremías 31:3

Sí, el Altísimo es capaz de ver a traidores como vírgenes, es decir, como puros e inmaculados, Él los ve con los ojos de la fe, Él suspira de amor y los atrae hacia Sí.

¡Él cree en nuestra transformación!

Dios está lleno de buenos planes para todos, sin embargo, esos planes solo podrán materializarse en la vida de aquellos que dejan la infidelidad (sea en acciones o intenciones, en algo que se hace o en algo que apena se siente) y luchan con todas sus fuerzas para ser, día tras día, una nueva persona, una verdadera virgen. El pueblo de Israel había pecado demasiado, y tal vez usted se vea así, un PECADOR al extremo, pero no se olvide de que Dios ansía por usted, de la misma forma que un novio ansía por su novia VIRGEN.

Aún te edificaré, y serás edificada, oh virgen de Israel; todavía serás adornada con tus panderos…

Cada vez que Dios dice “aún”, Él está afirmando que algo que “aún” no sucedió sucederá (fe), ¡que alguien que hasta entonces no cambió cambiará!

Permita que Dios Se torne El Señor de su alma. ¿Y sabe cómo se hace eso? Siendo sumiso en TODO Al Altísimo, y Él ciertamente lo amará a usted con amor eterno.

¡Amén!

Obispo Macedo
Obispo Edir Macedo
Obispomacedo.com

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