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Lea la Biblia en 1 año – 285° día

igl17-269

Conocer la Biblia es muy importante para todos nosotros, especialmente en los momentos más difíciles de nuestra vida, porque Dios habla con nosotros por medio de Su Palabra. El Espíritu Santo nos conduce, nos orienta, y cuando pasamos por tribulaciones, Él nos hace recordar lo que está escrito en la Biblia, una Palabra de Dios que nos conforte. Pero solo la recordaremos si la conocemos.

Por eso, elaboramos un plan para que usted lea la Biblia en 1 año. Si usted todavía no comenzó, haga clic aquí y empiece ahora, no lo deje para mañana. Usted verá cómo se transformará su vida.

Si usted ya está en este propósito, acompañe la lectura de hoy:

1° Reyes 15

1 En el año dieciocho del rey Jeroboam, hijo de Nabat, Abiam comenzó a reinar sobre Judá.

2 Reinó tres años en Jerusalén; y el nombre de su madre era Maaca, hija de Abisalom.

3 Y anduvo en todos los pecados que su padre había cometido antes de él; y su corazón no estuvo dedicado por entero al Señor su Dios, como el corazón de su padre David.

4 Pero por amor a David, el Señor su Dios le dio una lámpara en Jerusalén, levantando a su hijo después de él y sosteniendo a Jerusalén;

5 porque David había hecho lo recto ante los ojos del Señor, y no se había apartado de nada de lo que El le había ordenado durante todos los días de su vida, excepto en el caso de Urías hitita.

6 Y hubo guerra entre Roboam y Jeroboam todos los días de su vida.

7 Los demás hechos de Abiam y todo lo que hizo, ¿no están escritos en el libro de las Crónicas de los reyes de Judá? Y hubo guerra entre Abiam y Jeroboam.

8 Y durmió Abiam con sus padres y lo sepultaron en la ciudad de David; y su hijo Asa reinó en su lugar.

9 En el año veinte de Jeroboam, rey de Israel, Asa comenzó a reinar sobre Judá.

10 Reinó cuarenta y un años en Jerusalén; y el nombre de su madre era Maaca, hija de Abisalom.

11 Asa hizo lo recto ante los ojos del Señor, como David su padre.

12 También expulsó de la tierra a los sodomitas de cultos paganos, y quitó todos los ídolos que sus padres habían hecho.

13 También quitó a Maaca su madre de ser reina madre, porque ella había hecho una horrible imagen de Asera; Asa derribó su horrible imagen y la quemó junto al torrente Cedrón.

14 Pero los lugares altos no fueron quitados; sin embargo el corazón de Asa estuvo dedicado por entero al Señor todos sus días.

15 Y trajo a la casa del Señor las cosas consagradas por su padre y sus propias cosas consagradas: plata, oro y utensilios.

16 Y hubo guerra entre Asa y Baasa, rey de Israel, todos sus días.

17 Y Baasa, rey de Israel, subió contra Judá y fortificó Ramá para prevenir que nadie saliera o entrara en ayuda de Asa, rey de Judá.

18 Entonces Asa tomó toda la plata y el oro que había quedado en los tesoros de la casa del Señor y en los tesoros de la casa del rey, y los entregó en manos de sus siervos. Y el rey Asa los envió a Ben-adad, hijo de Tabrimón, hijo de Hezión, rey de Aram, que habitaba en Damasco, diciendo:

19 Haya alianza entre tú y yo, como hubo entre mi padre y tu padre. He aquí, te he enviado un presente de plata y de oro; ve, rompe tu alianza con Baasa, rey de Israel, para que se aparte de mí.

20 Ben-adad escuchó al rey Asa y envió a los jefes de sus ejércitos contra las ciudades de Israel, y conquistó Ijón, Dan, Abel-bet-maaca, y toda Cineret, además de toda la tierra de Neftalí.

21 Y sucedió que cuando Baasa lo oyó, dejó de fortificar Ramá, y se quedó en Tirsa.

22 Entonces el rey Asa hizo proclamación a todo Judá, sin excepción, y se llevaron las piedras de Ramá y la madera con que Baasa había estado edificando. Y con ellas el rey Asa fortificó Geba de Benjamín y Mizpa.

23 Los demás hechos de Asa y todo su poderío, todo lo que hizo y las ciudades que edificó, ¿no están escritos en el libro de las Crónicas de los reyes de Judá? Sólo que en el tiempo de su vejez se enfermó de los pies.

24 Y durmió Asa con sus padres y fue sepultado con sus padres en la ciudad de David su padre; y su hijo Josafat reinó en su lugar.

25 Y Nadab, hijo de Jeroboam, comenzó a reinar sobre Israel en el segundo año de Asa, rey de Judá, y reinó sobre Israel dos años.

26 E hizo lo malo ante los ojos del Señor, y anduvo en el camino de su padre y en el pecado con que hizo pecar a Israel.

27 Entonces Baasa, hijo de Ahías, de la casa de Isacar, conspiró contra él, y Baasa lo hirió en Gibetón, que pertenecía a los filisteos, mientras Nadab y todo Israel sitiaban a Gibetón.

28 Baasa lo mató en el tercer año de Asa, rey de Judá, y reinó en su lugar.

29 Y sucedió que en cuanto fue rey, hirió a toda la casa de Jeroboam. No dejó con vida a ninguno de los de Jeroboam, hasta destruirlos, conforme a la palabra que el Señor había hablado por medio de su siervo Ahías silonita,

30 por los pecados que Jeroboam había cometido, y con los cuales había hecho pecar a Israel, y por la provocación con que provocó a ira al Señor, Dios de Israel.

31 Los demás hechos de Nadab y todo lo que hizo, ¿no están escritos en el libro de las Crónicas de los reyes de Israel?

32 Hubo guerra entre Asa y Baasa, rey de Israel, todos los días que vivieron.

33 En el tercer año de Asa, rey de Judá, Baasa, hijo de Ahías, comenzó a reinar sobre todo Israel en Tirsa, y reinó veinticuatro años.

34 E hizo lo malo ante los ojos del Señor, y anduvo en el camino de Jeroboam y en el pecado con que hizo pecar a Israel.

Colosenses 2

1 Porque quiero que sepáis qué gran lucha tengo por vosotros y por los que están en Laodicea, y por todos los que no me han visto en persona,

2 para que sean alentados sus corazones, y unidos en amor, alcancen todas las riquezas que proceden de una plena seguridad de comprensión, resultando en un verdadero conocimiento del misterio de Dios, es decir, de Cristo,

3 en quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento.

4 Esto lo digo para que nadie os engañe con razonamientos persuasivos.

5 Porque aunque estoy ausente en el cuerpo, sin embargo estoy con vosotros en espíritu, regocijándome al ver vuestra buena disciplina y la estabilidad de vuestra fe en Cristo.

6 Por tanto, de la manera que recibisteis a Cristo Jesús el Señor, así andad en El;

7 firmemente arraigados y edificados en El y confirmados en vuestra fe, tal como fuisteis instruidos, rebosando de gratitud.

8 Mirad que nadie os haga cautivos por medio de su filosofía y vanas sutilezas, según la tradición de los hombres, conforme a los principios elementales del mundo y no según Cristo.

9 Porque toda la plenitud de la Deidad reside corporalmente en El,

10 y habéis sido hechos completos en El, que es la cabeza sobre todo poder y autoridad;

11 en El también fuisteis circuncidados con una circuncisión no hecha por manos, al quitar el cuerpo de la carne mediante la circuncisión de Cristo;

12 habiendo sido sepultados con El en el bautismo, en el cual también habéis resucitado con El por la fe en la acción del poder de Dios, que le resucitó de entre los muertos.

13 Y cuando estabais muertos en vuestros delitos y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con El, habiéndonos perdonado todos los delitos,

14 habiendo cancelado el documento de deuda que consistía en decretos contra nosotros y que nos era adverso, y lo ha quitado de en medio, clavándolo en la cruz.

15 Y habiendo despojado a los poderes y autoridades, hizo de ellos un espectáculo público, triunfando sobre ellos por medio de El.

16 Por tanto, que nadie se constituya en vuestro juez con respecto a comida o bebida, o en cuanto a día de fiesta, o luna nueva, o día de reposo;

17 cosas que sólo son sombra de lo que ha de venir, pero el cuerpo pertenece a Cristo.

18 Nadie os defraude de vuestro premio deleitándose en la humillación de sí mismo y en la adoración de los ángeles, basándose en las visiones que ha visto, hinchado sin causa por su mente carnal,

19 pero no asiéndose a la Cabeza, de la cual todo el cuerpo, nutrido y unido por las coyunturas y ligamentos, crece con un crecimiento que es de Dios.

20 Si habéis muerto con Cristo a los principios elementales del mundo, ¿por qué, como si aún vivierais en el mundo, os sometéis a preceptos tales como:

21 no manipules, no gustes, no toques

22 (todos los cuales se refieren a cosas destinadas a perecer con el uso), según los preceptos y enseñanzas de los hombres?

23 Tales cosas tienen a la verdad, la apariencia de sabiduría en una religión humana, en la humillación de sí mismo y en el trato severo del cuerpo, pero carecen de valor alguno contra los apetitos de la carne.

Ezequiel 45

1 ‘Cuando repartáis por suertes la tierra en heredad, ofreceréis una parte al Señor, una porción sagrada de la tierra; la longitud será de veinticinco mil codos, y la anchura será de veinte mil. Será sagrada en toda su extensión alrededor.

2 ‘De ella se tomará para el santuario quinientos codos por quinientos, en cuadro alrededor, y un espacio abierto en derredor de cincuenta codos.

3 ‘Y de esta área medirás una longitud de veinticinco mil codos, y una anchura de diez mil; y en ella estará el santuario, el lugar santísimo.

4 ‘Esta será la porción consagrada de la tierra para los sacerdotes, ministros del santuario, que se acercan para ministrar al Señor; será un lugar para sus casas y un lugar sagrado para el santuario.

5 ‘Y un área de veinticinco mil codos de largo y de diez mil de ancho será para los levitas, ministros del templo, para su posesión, con ciudades donde habitar.

6 ‘Daréis a la ciudad en posesión un área de cinco mil codos de ancho y de veinticinco mil codos de largo junto a la parte reservada de la porción sagrada; ésta será para toda la casa de Israel.

7 ‘Y el príncipe tendrá tierra a ambos lados de la parte sagrada y de la propiedad de la ciudad, a lo largo de la parte sagrada y de la propiedad de la ciudad; por el lado occidental hacia el occidente y por el lado oriental hacia el oriente, su longitud corresponderá a una de las porciones, desde el límite occidental hasta el límite oriental.

8 ‘Esta tierra será su posesión en Israel; así mis príncipes no oprimirán más a mi pueblo, sino que darán el resto de la tierra a la casa de Israel según sus tribus.’

9 “Así dice el Señor Dios: ‘Basta ya, príncipes de Israel; dejad la violencia y la destrucción, y practicad el derecho y la justicia. Acabad con las extorsiones que hacéis a mi pueblo’ —declara el Señor Dios.

10 ‘Tendréis balanzas justas, efa justo y bato justo.

11 ‘El efa y el bato serán de la misma cantidad, de modo que el bato contenga un décimo del homer y el efa un décimo del homer; se les medirá de acuerdo con el homer.

12 ‘Y el siclo será de veinte geras. Veinte siclos, veinticinco siclos y quince siclos serán una mina para vosotros.

13 ‘Esta es la ofrenda que ofreceréis: la sexta parte de un efa por cada homer de trigo; la sexta parte de un efa por cada homer de cebada;

14 y la ordenanza para el aceite, para el bato de aceite, será la décima parte de un bato por cada coro; éste equivale a diez batos o un homer (porque diez batos son un homer);

15 y una oveja por cada rebaño de doscientas de los abrevaderos de Israel, para la ofrenda de cereal, para el holocausto y para las ofrendas de paz, a fin de hacer expiación por ellos’ —declara el Señor Dios.

16 ‘Todo el pueblo de la tierra contribuirá a esta ofrenda para el príncipe en Israel.

17 ‘Y al príncipe le corresponderá proveer los holocaustos, las ofrendas de cereal y las libaciones en las fiestas, en las lunas nuevas y en los días de reposo, en todas las fiestas señaladas de la casa de Israel. El proveerá la ofrenda por el pecado, la ofrenda de cereal, el holocausto y las ofrendas de paz para hacer expiación por la casa de Israel.’

18 “Así dice el Señor Dios: ‘En el mes primero, el primer día del mes, tomarás de la vacada un novillo sin defecto y purificarás el santuario.

19 ‘Y el sacerdote tomará de la sangre de la ofrenda por el pecado y la pondrá sobre los postes de la puerta del templo, en los cuatro ángulos del zócalo del altar y sobre los postes de la puerta del atrio interior.

20 ‘Y así harás el día séptimo del mes para todo aquel que se desvíe o que sea ingenuo. Así haréis expiación por el templo.

21 ‘En el mes primero, a los catorce días del mes, será para vosotros la Pascua, fiesta de siete días; en ella se comerá el pan sin levadura.

22 ‘En ese día, el príncipe ofrecerá por sí mismo y por todo el pueblo de la tierra un novillo en ofrenda por el pecado.

23 ‘Y en los siete días de la fiesta ofrecerá en holocausto al Señor siete novillos y siete carneros sin defecto, cada día de los siete días, y en ofrenda por el pecado un macho cabrío cada día.

24 ‘Y proveerá como ofrenda de cereal un efa por novillo, un efa por carnero, y un hin de aceite por efa.

25 ‘En el mes séptimo, a los quince días del mes, en la fiesta, proveerá de igual manera por siete días para la ofrenda por el pecado, para el holocausto, para la ofrenda de cereal y para el aceite.’

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